Segundo paso: Remolonea en la cama unos minutos. Tómate unos minutos antes de levantarte para despertarte con tranquilidad y llenarte de energía positiva. Como yo digo, es fundamental antes de levantarse de la cama “fabricarse” un buen día. ¿Y cómo se hace? Muy sencillo, simplemente pon la intención en que vas a tener un día fantástico y ya verás cómo sucede. La única diferencia entre un buen día y un día nefasto es tu actitud ante los acontecimientos.
Tercer paso: ¡Baila, juega! Es imposible estar de mal humor cuando se baila o cuando se juega. Baila delante del espejo mientras te lavas los dientes, en la ducha, márcate tu canción favorita bajo el agua, salta y rueda en la cama, haz cosquillas… ¡explota tu imaginación! Si empiezas con una gran sonrisa por la mañana será más difícil que la pierdas. La inercia es importante en los estados de ánimo.
Cuarto paso: Hazte un buen desayuno. No te voy a dar una clase de nutrición ahora, hay muchas teorías distintas, pero sí te aconsejo evitar grandes dosis de azúcar o cafeína que te darán un gran subidón y te harán sentir muy bien en el momento, pero que irremediablemente van seguidas de un bajón un poco más tarde, probablemente cuando ya estés en el trabajo o en tus quehaceres diarios y no tengas ni tiempo para prestarte un poco atención.
Quinto paso: Sé agradecido y comprensivo. No es que las personas felices sean agradecidas sino que las personas agradecidas son felices. Date cuenta de la cantidad de cosas buenas que tienes y que pasan a tu alrededor. Un truco muy bueno al acostarse es hacer una lista mental de 5 cosas buenas que te han pasado durante el día. Es probable que al principio no llegues ni a 5 porque solemos estar más centrados en ver lo negativo y no valoramos las cosas buenas. Ya verás que poco a poco tu lista irá haciéndose más y más larga y tendrás más y más motivos para estar agradecid@. Eso sí, sé comprensivo con quien no está en tu mismo estado de ánimo, respeta su libertad y no dejes que él te la robe a ti.
Sexto paso: Vive el presente. Piensa en cada momento en ahora y lo que está pasando ahora. Como mucho déjate ir a hoy pero no dejes que la cabeza comience a adelantar acontecimientos y a llenarse de pre-ocupaciones negativas. No sabemos qué pasará mañana pero sí sabemos que va a depender mucho de nuestra actitud, así que en lugar de ponerte en el peor de los casos, piensa que todo va a salir bien. Si estás preocupad@ por algo y no se te va de la cabeza prueba esto: recuerda una sensación buena, de alegría, de paz, de victoria, la que quieras que te haga sentir bien, y mentalmente imagínate en esa situación futura que te preocupa manteniendo esta sensación buena. De esta manera irá desapareciendo el miedo y cuando llegue el momento lo afrontarás con otra actitud que puede cambiar el rumbo de los acontecimientos.
Y podría añadir algunos pasos más, pero creo que estos son suficientemente poderosos como para comenzar con buen pie cada día. Y una semana feliz se consigue día a día. Eso sí, cualquier aportación para mejorar este método será más que bienvenida, déjala en un comentario. Muchas gracias y ¡que tengas un buen día!